Las Runas

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Las runas son símbolos ideográficos poseedoras de un enorme poder sellado en ellas. Pero quizás lo más importante es el sistema operativo de Asgard, o el Noveno nivel del macrocosmos. El sistema operativo de las runas es el Arte de tallar el espacio y se correlaciona con determinada parte del cerebro, que se expresa mediante el concepto de “Cerebro de Erilaz”. Erilaz es alquimista que domina el poder de las runas (este concepto ha pasado al inglés contemporáneo del “earl”: noble, ilustre, majestuoso).

El uso de las runas es una forma de luchar contra los espacios inferiores. Este concepto formó la base de toda la mitología germano-escandinava bajo el concepto alegórico de “lucha”, que en realidad significa la capacidad de operar con la conciencia superior, que era a lo que aspiraban los antiguos alemanes y escandinavos.

Los cimbros, los godos, los hérulos, los sicambrios y otras tribus germánicas antiguas formaron la Conciencia Rúnica, de la que se origina el Futhark, el alfabeto energético especial. Futhark es el sonido de misterio germánico, cuya fuerza se revela de una manera especial a través de la conciencia de Erilaz.

La conciencia de Erilaz usa 12 canales, que están representados por una fórmula de dos runas. Estos son los canales de acción de la conciencia de Erilaz, que dominaban y desarrollaban los poetas escaldos. Con la ayuda de esta conciencia las runas se sonorizaban y se formó la poesía escáldica, un tipo peculiar de poesía, que representa la sintonización energética con uno de los 12 Campos del macrocosmos. Por lo general, consta de dos cuartetos o cuatro pareados. En la alquimia rúnica, la poesía escáldica es la base del Hidromiel de la Poesía.

Por lo tanto, las runas son un instrumento mágico que incluye un ritual que llamaría Tantra Rúnico. Y tallar una runa es, ante todo, un proceso mental y energético.

Para comprender la fuerza de la runa, uno debe saber tallarla, lo que es comparable con el concepto del sonido de la runa. Al dominar la fuerza de una de las runas, Odín estuvo colgado durante nueve días en el tronco del fresno de Yggdrasil, hasta que se le abrió la conciencia de Erilaz y aprendió a nutrirse del Hidromiel de la poesía, que se convirtió en la fuente principal de su alimentación. Esto permitió a Odín no necesitar comida, sino consumir solo miel y vino.

El sistema de las runas es un entorno operativo, no una forma lógica de pensar. Es imposible comprender las runas en un sistema de coordenadas lineal, y esto es necesario para poseer el don de la profecía. Por lo tanto, a la hora de trabajar con las runas es muy importante la mente operativa, que es un tipo de sintonización. Para hacer esto, hay que lograr el Despertar. Al mismo tiempo, las runas son muy “amigables” y la verdad se le revela a quienes estén sintonizados y a quienes les atraigan las runas.

El secreto de las runas consiste en que no es la persona quien las estudia, sino éstas estudian a la persona. Y si uno no tiene la fuerza mental correspondiente, todo el conocimiento de las runas permanece esotérico, inconsciente. El tejido de las runas lo hacen las hechiceras Norns (correlacionadas con las neuronas del cerebro) sentadas junto al árbol Yggdrasil (correlacionado con el eje del cerebro).

En cuanto a la geometría energética de las runas, son espirales fijas. La runa es un flujo energético-físico que influye de diferente manera en diferentes formas del mundo. Son resonadores que influencian sobre la estructura del espacio, sobre su campo. Llevan el cerebro de Erilaz al estado de estructuración, formando un cristal líquido dentro.

Las runas de cada uno de los 12 grupos reflejan los procesos del macrocosmos, despertando todos los tipos de conciencia, y en este proceso el cerebro es el centro de procesamiento de aquello con lo que estamos sintonizados.

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