Online-transmisión del taller “Egrégor de la Perfección”

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Autor: Jie Kong

Conocer el Egrégor de la Perfección significa permanecer en la onda de luz. Es una aceptación, cognición y la representación de la Luz. El Egrégor de la Perfección es la naturaleza inteligente superior que irradia la luz y está representada por el macrocosmos. Es el Egrégor el que permite a la luz formarse de alguna manera en los Campos de la existencia terrenal. La aceptación y la comprensión del carácter egregórico del espacio es una parte especial e importante del Camino del perfeccionamiento.

El macrocosmos representa doce tipos de Egrégor, si consideramos estos tipos desde la posición de una onda, perturbación o ángulo de torsión de la energía. Dentro hay Egrégores inferiores (que representan los Tótems) y superiores (que representan diferentes tipos de Nomos celestes). Cada tipo de Nomo es una onda que forma la tensión correspondiente, lo que significa que ésta está dotada de cierta luminosidad. Y si los Egrégores totémicos emiten ondas en los campos sólidos, líquidos y gaseosos que se amortiguan, entonces los Nomos transforman la onda, es decir, se forma fuerza personal dentro de la onda. En el lugar donde las ondas de tótem se encuentran con las de los Nomos, se forman Egrégores de transición, se organiza el formato de interacción entre Egrégores celestes y terrenales, que complementa al inferior o el superior (como, por ejemplo, la onda gravitacional).

La comprensión misma del Egrégor desde la posición de la Luz es un tipo de transferencia de energía a través de una onda, que nos lleva a la comprensión de la conciencia de la luz. La práctica verdadera debería conducir a la simulación del flujo de partículas. La peculiaridad de esta comprensión radica en las habilidades de la conciencia que relacionamos con lo irracional. En esto cosiste la singularidad del desarrollo, en que tenemos un tipo de conciencia capaz de irradiar luz que va más allá de los límites de la conciencia geométrica o de la física temporal.

Justamente la orientación hacia esta corriente de partículas forma la cumbre de la naturaleza de la perfección humana, ayudándonos a reflexionarnos en el espacio superior y que el espacio superior se refleje en nosotros. Por lo tanto, el Egrégor de la Perfección es determinado volumen, que es importante tener en cuenta en el significado del desarrollo, en el significado de la perfección.

El parámetro luminoso de Egrégor es la forma superior de interacción molecular que podemos permitirnos aquí. Y dado que aquí no podemos alcanzar la perfección absoluta, podemos orientarnos a la misma. Es importante acostumbrarnos a nosotros, los imperfectos, a interactuar o al menos aceptar lo que es perfecto. A fin de cuentas, si los espacios superiores requieren algo de nosotros, es la luz.

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